sábado, 6 de agosto de 2016

Afectaciones Dermatológicas en Músicos

Afectan a la piel y pueden ser mecánicas o de contacto.



Mecánicas

Influyen las fuerzas de presión, fricción, rozamiento y microtraumatismos que pueden lesionar la piel y afectan diferentes zonas según cada instrumento musical.



Instrumentos de cuerda

Cuello de violinista o Fiddler´s neck
Placa marronácea de aspecto engrosado situado debajo del ángulo de la mandíbula, exactamente en el punto donde se halla recargado el violín, pudiendo haber hinchazón, enrojecimiento y en ocasiones pústulas inflamatorias. Influyen para su manifestación, la sudoración excesiva, aumento de la presión a ese nivel, mayor fricción con el instrumento, mala higiene, así como tamaño y peso del violín.




Almohadillas de Garrod en el violinista
Son lesiones nodulares (engrosamiento cutáneo y subcutáneo) sobre las articulaciones interfalángicas de los dedos de las manos, porque la fuerza que aplican los dedos sobre las cuerdas obliga a adoptar una actitud de flexión forzada y por la constante relajación y contracción de los tendones extensores durante la flexión extrema, provocando una distensión cutánea.



Pezón de Guitarrista
Caracterizada por inflamación en la base del pezón, descrita en niñas de entre 8 y 10 años, debido al continuo contacto de la guitarra con la región mamaria.



Callos
En todos los instrumentos de cuerda suelen presentarse las callosidades en las puntas de los dedos y a veces en zonas de apoyo con el instrumento. Ocasionalmente pueden presentarse irritación, fisuras y hemorragias con consecuente infección.



Dedos de concertista de arpa
Inflamación en tejidos alrededor de las uñas.

Pecho del violoncelista
Cambios inflamatorios, dolor, hiperpigmentación, edema, eritema o formación de pápulas, quistes o fístulas a nivel del esternón.

Rodillas o muslos de violoncelista
Mismos signos del cuello de violinista pero entre las piernas.


Instrumentos de percusión

Dedos del baterista 
Callosidades de acuerdo al uso de las baquetas.
Abrasiones y laceraciones en manos y dedos con su consecuente riesgo de infección.


Instrumentos de viento

Queilitis del clarinetista
Es una inflamación del labio inferior, por debajo de la lengüeta del clarinete. Relacionado a práctica durante largos periodos de tiempo, cambio de lengüeta, fricción, presión local, humedad.



Barbilla del flautista
Erupción dolorosa y persistente en la barbilla, pudiendo haber pápulas, póstulas e hiperpigmentación. Causado por salivación y fricción repetida con el instrumento.

Alérgicas

Son consecuencia de una reacción de hipersensibilidad (alergia) a diversas substancias, con manifestaciones como: pápulas, vesículas y costras (eczema) y están localizadas con las zonas de contacto con la substancia responsable. Estas Incluyen:


  • Alergia a la colofonia, substancia que se aplica sobre la cola de caballo del arco de los instrumentos de cuerda, también presente en cintas adhesivas, lacas de pelo, barniz de muebles, serrín, jabones y cosméticos.
  • Alergias a maderas entre las que podemos mencionar: palo de rosa utilizada en algunos instrumentos de cuerda, boquillas, apoyos de violín y en flauta dulce, el ébano de Macasar, usado en el violín, el cocobolo de las baquetas de tambor, madera negra africana, utilizada en la flauta dulce, el oboe y en los instrumentos de color rojo, la madera de rosa india usada en el apoyo del violín, la caña roja usada en lengüetas de clarinetes. Estas alergias se pueden combatir a través de embarnizados.
  • El níquel es un metal presente en algunos instrumentos como armónicas. Algunos músicos presentan tal alergia.





Afecciones Neurológicas en Músicos


Como me gustaría contagiarlos de mi asombro y admiración por el Sistema Nervioso.  Claro que tiene una parte tangible, palpable (pregúntenle a un neurocirujano), pero la parte sináptica, toda esa red neuronal, esa comunicación incansable, precisa, inteligente, sublime, tan no tal vemos, que tendemos a sorprendernos más con una televisión de plasma o la última versión de un celular.  Este tema debería interesar a todos los músicos. Porque estudiar es "cerebral", ejecutar es cerebral, escuchar también es cerebral, interpretar e improvisar también.  Lastimosamente el músico es vulnerable a tener padecimientos neurológicos.




El sistema nervioso lo podemos dividir en periférico (SNP) y central. En músicos, los atrapamientos nerviosos, como el síndrome del túnel del carpo, la neuropatía cubital y el síndrome del desfiladero toraccico corresponden a la afección del SNP, mientras que la distonía focal se considera una afección del SNC.




Dentro de los atrapamientos nerviosos, en mi práctica profesional tratando músicos he atendido muy pocos casos de síndrome de túnel del carpo en comparación con las neuropatías cubitales, radiales y sobre todo del desfiladero torácico, que muchos médicos suelen mal diagnosticar (confundir) con el síndrome de túnel del carpo.


Por la importancia que requiere hacer un diagnóstico diferencial, y porque los músicos requieren de conocer más a fondo estas patología, profundizaremos más en el Síndrome del desfiladero torácico (o de la salida torácica) y el Síndrome del túnel del carpo. 

El dolor en las neuropatías suele ser muy intenso (tipo de muela, muy ardoroso, que quema o va acompañado de descargas eléctricas), normalmente va acompañado de parestesias (cosquilleos, adormecimientos) y en casos muy avanzados, pérdida de fuerza muscular.

Síndrome del desfiladero torácico (o de salida torácica)

Existe un paquete vasculonervioso (arteria, vena y nervio) muy importante en el estrecho torácico superior, a nivel del plexo braquial, de ahí se diferencian (se "hacen") los 3 nervios principales que dan motricidad y sensibilidad a la mano: el cubital, el radial y el mediano.  La compresión puede estar implicada a nivel de los escalenos (en el cuello), a nivel del hombro (región más distal de la clavícula), o a nivel de la inserción de los pectorales (a nivel de la axila).  Se asocia en algunos casos a una costilla a nivel de la última cervical (recordemos que la costillas comienzan a nivel torácico en la primer vértebra torácica.  Pero en músicos la causa principal, es más bien postural.

Además del dolor, las parestesias y la disminución de fuerza muscular, típico de las neuropatías, puede haber edema (mano hinchada) por la afección venosa o cianosis (mano azul) por la afección arterial.  Puede estar localizado en una o en ambas manos, y la localización depende de qué nervio esté más afectado (puede ser el cubital, el radial o el mediano). Por lo mismo, es muy factible que al acudir a un médico diagnostiquen con "neurópata cubital, radial o túnel del carpo (mediano), cuando en el origen del problema inicia más proximal (a nivel del cuello/hombro) y como normalmente a ese nivel es asintomático, esto puede confundir al explorador y por el tratamiento ya sea conservador o quirúrgico, ser deficiente.



Síndrome del túnel del carpo

A nivel de la muñeca se sitúa el túnel carpiano o del carpo, que es un espacio por donde transcurren el nervio mediano y los tendones flexores de la mano y los dedos. Dicho espacio está limitado por un verdadero anillo, constituido por los huesos de la muñeca por detrás y el ligamento transverso por delante. De ahí la denominación de túnel. El nervio mediano termina en los primeros tres dedos y en la parte medial del cuarto dedo (pulgar, índice, mediano, y la mitad del anular).



El nervio mediano es mixto, es decir que es responsable de la gran parte de la sensibilidad y de la motricidad sobre todo flexora de la mano y dedos. Cualquier causa que haga que el área dentro del túnel carpiano se haga más pequeña o que aumente el tamaño de los tendones flexores dentro del túnel puede conducir a los síntomas.

El nervio mediano se irrita sobretodo ante compresión y tensión.





Afectaciones Visuales en Músicos

Se han descrito diferentes alteraciones visuales relacionadas por inadecuada iluminación durante la práctica musical como la fatiga ocular, visión borrosa, dolor de globos o de órbita, lagrimeo, pudiendo complicarse con cefaleas (dolor de cabeza), migrañas, vértigo, náuseas e incluso vómito.

Directamente influyen dos factores:

1. Intensidad de la música
Se ha demostrado que existe una disminución de la agudeza visual cuando la intensidad de la música se sitúa entre 70 y 107 db (la intensidad musical media es de 105 –110 db y en una discoteca, en forma de sonido continuo oscila entre 95 –120 db). Relacionado a que durante la música se producen momentáneos picos de decibielos favoreciendo alteraciones del sistema vestibular del oído y del control óculovestibular que actúa sobre los movimientos oculares.

2. Iluminación
Intensidad luminosa. A medida que se produce una mejora de la agudeza visual, siempre y cuando se llegue al deslumbramiento.
v  Distribución de la iluminación. La agudeza visual mejora con una iluminación balanceada que favorezca el contraste de objeto y fondo. (letritas negras o copias fotostáticas mal tomadas)
v  Calidad de la iluminación. La ideal y mejor es la luz del día. En cuanto a la luz artificial la mejor opción es la luz blanca y la peor la amarilla y la roja. Las fluorescentes producen molestias oculares por su pequeñas fluctuaciones, su brillo intrínseco y su falta de largas longitudes de onda.


Para cada función visual es necesario elegir una adecuada iluminación y evitar una de las causas fundamentales de la fatiga ocular, una serie de síntomas que aparecen al esforzar el aparato ocular para ver nítido por ajustes inadecuados: síntomas visuales, como la visión borrosa; síntomas oculares, como dolor de globos, o de órbita; síntomas de origen muscular; congestión, lagrimeo, cefaleas de diferentes tipos, que en ocasiones pueden simular una migraña; vértigo, y trastornos digestivos, como náuseas y vómito.


Estadísticas en Músicos

En términos de ocupación, la población musical se encuentra en el segundo lugar, después de los operadores de computadoras, de estar en riesgo de padecer lesiones músculo-esqueléticas.

Muchos estudios han demostrado que al menos 50% de los músicos profesionales y estudiantes, experimentan en algún momento de su vida problemas músculo –esqueléticos relacionados. (80% los demás). 

En el International Congress of Symphony and Opera Musicians de 1986 se presentó un estudio realizado entre 2,212 instrumentistas de diferentes secciones de 48 orquestas en donde el 76% de los músicos declaraba haber tenido por lo menos un problema médico serio suficiente como para afectar su rendimiento profesional. En ese mismo año, Martin Fishbein realizó un estudio entre 4000 músicos de orquesta en los Estados Unidos y obtuvo como resultado que el 66% de los músicos de cuerda presentaron afecciones músculo-esqueléticas relacionadas a la práctica instrumental.

Para 1988, la MPPA publicó un artículo de Ralph Manchester orientado a la incidencia de los problemas médicos más frecuentes, en el que estratificó las afecciones de 246 alumnos, según el tipo de lesión, la edad y el sexo. Entre el 5% y 10% de los estudiantes de música presentaron incomodidad relacionada a su instrumento, las mujeres se vieron hasta dos veces más afectadas que los hombres, el rango de edad como factor de riesgo fue de entre 17 y 39 años y las incomodidades que presentaron incrementaban en los meses de inicio de clases.

Alan Lockwood en 1989 realizó revisiones sobre las afecciones de los músicos, y fueron publicadas en el New England Journal, atrayendo la atención de los médicos hacia la medicina enfocada a las artes interpretativas pues mostró que casi un 50% de los músicos que referían problemas relacionados a sus instrumentos, se veían amenazados de terminar sus carreras artísticas y que los instrumentistas de cuerda se encontraban en el riesgo más alto de adquirir problemas músculo-esqueléticos. La Association of Medical Advisors to British Orchestras (AMABO) asegura que más del 15% de especialistas en música clásica se ausenta un mes al año debido a trastornos relacionados con su profesión.

Jaume Rosset i Llobet y cols. realizó un reciente estudio (2000) donde analiza las 1639 encuestas a músicos catalanes para determinar los factores de riesgo que los predispongan a adquirir problemáticas en su actividad. Se demostró que el 77.9% de los encuestados refieren tener o haber tenido una problemática en la práctica de su instrumento y que un 37.3% de éste, afectó su capacidad para tocar, siendo el sistema músculo-esquelético el más afectado (85.7%). Se identificaron como factores de riesgo: la edad, curso (tiempo de estar tocando), dedicación, el hecho de ser profesional, cambio de rutina y el instrumento que tocan. Encontraron como zonas más afectadas las extremidades superiores y el cuello y mayor prevalencia de afecciones en instrumentos de viento metal, percusión y cuerda frotada.  Sugieren que las molestias referidas por hombres son debido a sobreesfuerzos o sobreuso y en el caso de mujeres por postura o tensionales.  Se enfatiza que las comunidades musicales idealmente sean estudiadas por separado y que la problemática difiere según la educación musical, condiciones sociolaborales de cada país, y peculiaridades individuales, concluyendo además, que antes de diseñar un plan de prevención, es necesario estudiar a la población en cuestión, pues pueden existir diferencias importantes en las estadísticas realizadas en otros países.

sábado, 30 de julio de 2016

Servicios FiG Health --Técnica Alexander--

Técnica Alexander -Clases Individuales-


F.M. Alexander sostenía la indivisibilidad de cuerpo y mente, en el sentido en que cualquier suceso que ocurriera a nivel físico tendría su consecuencia a nivel psíquico o emocional, y a la inversa.
Solemos traducir situaciones emocionales conflictivas en tensión muscular, un dolor abdominal puede tener una causa mental, y de igual manera la liberación de algún músculo contraído puede originar un alivio emocional, es decir que cuerpo y mente interactúan entre sí, conformando de este modo un organismo psicofísico unido e indivisible.
Por lo tanto se suele definir a la Técnica Alexander como un método de reeducación psicofísica que va orientado a hacernos conscientes de los patrones y hábitos corporales, posturales y de movimiento que tenemos en nuestra vida cotidiana y que generan, de alguna u otra manera, el desarrollo de un uso inadecuado de nuestro organismo que poco a poco se ve afectado en su funcionamiento.
A través de las manos, el profesor de Técnica Alexander colabora en la detección de aquellos hábitos perjudiciales para poder generar nuevas experiencias y posibilidades de movimiento.

La Técnica es un medio para lograr mayor libertad física y de movimiento, quitar dolores, prevenir lesiones, mejorar el uso de la voz, reducir el estrés, mejorar la postura y la respiración y por sobre todo, crear nuevos hábitos saludables para optimizar cualquier actividad o profesión que se realice.

Como toda actividad cuyo instrumento fundamental es el propio cuerpo, en las artes escénicas, la Técnica Alexander permite mayor libertad y fluidez en el movimiento y de igual manera nos enseña a hacer consciente lo que sucede en todo el organismo al momento de ejecutar un instrumento, de cantar, bailar o actuar. Por otro lado, la toma de consciencia del propio organismo, y el trabajo profundo sobre la observación, desarrollan una mayor presencia escénica. “Presencia”, como una manera de estar en el aquí y en el ahora.
En el caso de los músicos instrumentistas, son muy comunes los dolores en manos, antebrazos y muñecas, e incluso el desarrollo de tendinitis, esguinces, y otras patologías que interfieren en las actividades y por ende en el desempeño musical causados, en la mayoría de los casos, por una sobrecarga muscular y por un uso postural incorrecto. En este caso la Técnica es una maravillosa herramienta para deshacer aquellos puntos de tensión al momento de tocar y tomar consciencia de la sobreexigencia muscular que se ejerce innecesariamente.
Los Cantantes, Actores, Locutores, Oradores o cualquier persona cuya profesión dependa del uso de la voz, desarrollan a partir de la técnica mayor capacidad y coordinación respiratoria, lo que permite que el canto, el habla, la declamación y el discurso sean mucho más libres, sin interferencias ni bloqueos producidos generalmente en la musculatura abdominal, o en la del cuello y espalda, así como también trastornos en la articulación temporomandibular.
En los Actores, los resultados obtenidos a partir del uso de la técnica optimizan la actividad actoral, el uso de la voz se ve enormemente beneficiado por una respiración más fluída y una coordinación muscular más apropiada y cualquier exigencia física que demande determinado personaje será contemplada bajo la luz de la toma de consciencia de los músculos que intervienen y de un uso más apropiado para el desempeño en el escenario.
Los Bailarines también se ven beneficiados con la práctica de la Técnica Alexander, logrando capacidad para usar el cuerpo con eficacia y fluidez, eliminando hábitos relacionados al “hacer” específico de la danza, que se traduce en muchos casos en tensión, desgarros, etc.
La Técnica Alexander es, en la actualidad, materia obligada en los principales conservatorios y escuelas de arte del mundo, como Julliard School en New York, la Royal Academy of Dramatic Art, Londres y la Royal Academy of Music, Londres, por dar algunos ejemplos.


Profesor Pablo Buniak
En Clínica FiG Health, contamos con el profesor Pablo Buniak para impartir estas útiles e importantes clases. Pablo es cantante, educador vocal y profesor de Técnica Alexander, certificado por The Society of Teachers of the Alexander Technique de Londres, Inglaterra. Ha trabajado como profesor de T.A en Argentina y México, impartiendo tanto clases privadas como sesiones grupales de Introducción a la Técnica Alexander, también ha participado en programas específicos para el trabajo con músicos, actores y bailarines.



Para más información: http://www.pablobuniak.com/

Horarios de consultas:
Jueves de 11:00 hrs a 17:00 hrs. [[Con previa cita]]
*
Puedes llamar a los teléfonos de FiG Health para agendar tu cita.



domingo, 27 de julio de 2014

Tocar con dolor y la cultura del silencio

El dolor es una experiencia sensorial desagradable, y por lo mismo no solemos relacionarlo con la interpretación musical, probablemente porque tocar un instrumento resulta ser liberador, satisfactorio y hasta terapéutico, pero los estudios estadísticos advierten sobre la alta frecuencia de dolor en músicos, al ocupar el segundo lugar, después de los operadores de computadora, en padecer afecciones músculo –esqueléticas, donde el dolor es el principal síntoma.


Los músicos disfrutan haciendo música y por lo tanto cualquier problema que surja relacionado con ello, lo perciben simplemente como desafíos propios de su ocupación.   Pero, ¿hasta qué punto el dolor es admisible?.  Muchos músicos manifiestan temor e incluso rechazo a las cuestiones relacionadas con las lesiones, tal vez como resultado de una asociación (inconsciente), de que la causa del dolor es por tener una mala técnica.  La prioridad siempre será la de crear el mejor sonido posible y muchas veces pasan por alto que más allá de la técnica, su principal instrumento es su cuerpo, sosteniendo hábitos que, aunque ingenuos, pueden resultar potencialmente dañinos, como la falta de ejercicio o descuidar la hidratación durante ensayos o presentaciones.  A lo largo de la historia se han ido creando y modificando técnicas musicales, y la mayoría surgieron sin bases biomecánicas sólidas.  Además las técnicas difieren entre sí, según el país, el instrumento, el género musical, ¡vaya, de maestro a maestro!.  Por lo que resulta injusto encasillar la lesión únicamente a técnicas deficientes.  Y tal vez sea por ello, que existe la cultura del silencio, donde se cree que tocar con dolor es parte del Ser Músico, o donde si hablo de mi padecimiento me juzgarán de ser un mal músico o de que tengo una mala técnica.

Por otro lado, nos encontramos con profesionistas de la salud que poco o nada saben del modus vivendis de los músicos. Por mencionar algunos ejemplos, asocian que tocar un instrumento es un hobbie y es típico que indiquen como tratamiento “dedícate a otra cosa” o ante una tendinitis “no toques por 6 meses” cuando el tiempo de reposo adecuado es de 2 a 3 semanas, o sobre-diagnostican el síndrome del túnel del carpo o los operan de supuestos atrapamientos nerviosos cuando el padecimiento (oculto para ellos) es de distonia focal, y muchas otras historias de terror.  Pese a que la Medicina de las Artes Interpretativas ya es una rama de la Medicina, en México y en el mundo aún falta mucho camino por conocer y recorrer.

En música se le dice “interpretación”, en kinesiología “gestualidad musical”. El hecho es que la interpretación es corporal, donde el orquestador es el Sistema Nervioso Central.  Sin querer sonar ofensiva al usar este término, encuentro a la gran mayoría de los músicos como “descorporalizados”; y ¿cómo no? Si cuando uno estudia o interpreta, se funde haciéndose “uno” en completa concentración con la música.  Por lo mismo, es necesaria mayor inversión en dedicarle tiempo al cuerpo para prevenir el dolor o mejorar la capacidad de manejar el tono muscular o la tensión. Normalmente lo hacen hasta que su capacidad se ve amenazada debido a lesiones ya instaladas y raramente se asocia a un mejoramiento en su utilización corporal y por lo tanto en la interpretación.

Rompamos esta cultura del silencio, y fomentemos el cuidado al cuerpo.  Recomiendo tomar talleres o clases ideales para músicos que mejoran la consciencia corporal, como lo son el método de Cadenas Musculares y Articulares GDS, la técnica Alexander y el método Feldenkrais, así como Yoga, Tai Chi y Chi Kung. Invertir en el cuerpo dará como resultado mayor bienestar físico y mental.  En conclusión, tocar un instrumento JAMÁS debe ser doloroso.


Cuéntanos ¿Cuál es tu experiencia relacionada al dolor y la práctica de tu instrumento?



lunes, 12 de mayo de 2014

SÍNDROME POR SOBREUSO O ESFUERZO REPETITIVO

A este síndrome también se le conoce como síndrome de trauma acumulativo y síndrome por esfuerzo repetitivo. En cualquier caso, el nombre lo debería explicar todo, pero ¿qué tanto es sobreuso?. En 1977, Critchley reportó que, un pianista al tocar una pieza de Menldelssohn con duración de 4.03 minutos, interpreta 5,595 notas, realizando 72 movimientos de dedos por segundo y que en el estudio n°11 en la menor op. 25 de Chopin se ejecutan 830 notas por minuto con 1660 movimientos por minuto.  El principal problema de este síndrome, es que, ni por la obviedad de su nombre, es conocido o tal vez tomado en serio, en la población médica,  lo que dificulta el diagnóstico y por ende el tratamiento.  Además, suele ser confundido con otras patologías más graves, como la fibromialgia o la artritis reumatoide.  Los operadores de computadora ocupan el primer lugar en padecerla, mientras que los músicos, el segundo.  En ambos ámbitos ocupacionales, este síndrome deriva del sobreuso de manos y dedos tras posturas muy estáticas o deficientes.

Entonces tenemos la siguiente fórmula:

Movimientos repetitivos + largas horas  + posturas deficientes = Dolor y cansancio sobre todo en cuello, espalda media, brazos y manos.

Simplificando:

FALTA DE DESCANSOS ADECUADOS CON POSTURAS DEFICIENTES = SÍNDROME POR SOBREUSO.

Este síndrome, se caracteriza por dolor regional que abarca varias zonas como mandíbula, cuello, hombros, espalda media, brazos, manos y cerca del pulgar y porque alberga puntos de tensión muscular llamados puntos gatillo. Comienza durante la ejecución musical sobre todo tras permanecer en la misma posición; en casos más avanzados, el dolor imposibilita la ejecución y aparece incluso en otras actividades.


TIPS DE TRATAMIENTO:
  •   Descansar 5 minutos tras 30 minutos de practica o 15 minutos cada 45 minutos de práctica o 30 minutos tras 1 hora de práctica (previo calentamiento sin el instrumento). 
  • Pregúntate si tú te adaptas al instrumento o el instrumento se adapta a ti. ¿Qué es mejor?  Lo ideal es que sientas que tu instrumento es una prolongación tuya.  Tal vez sea bueno buscar un acomodo nuevo, milímetros más, milímetros menos pueden brindarte mayor comodidad al tocar. 
  • Aunque los relajantes musculares están indicados, si no quitas la causa del problema (como realizar los descansos o cambiar tu postura) puedes disfrazar el síntoma y con ello empeorar la condición. Aprovecha el dolor para hacer cambios. Puedes disminuir el tiempo de estudio/practica y conforme va cediendo el dolor aumentar progresivamente.
  • Resulta benéfico aplicar compresas calientes en la zona de dolor.
  •  Evita el uso de la computadora y cuida también los descansos y tu postura al usarla.
  •  El estrés y la falta de descanso al dormir agravan los síntomas, por lo que es importante abordes estos puntos y no los tomes a la ligera. 


Por la repetición, ningún músico es inmune a este síndrome, pero mucho podemos prevenir si consideramos sanos descansos y posturas más fisiológicas.